No
existe una definición única, ni una delimitación clara y precisa de
sus expresiones. Sin embargo, lo más aceptado como definición es todas
aquellas acciones que van en contra de un adecuado desarrollo físico,
cognitivo y emocional del niño, cometidas por personas, instituciones
o la propia sociedad. Ello supone la existencia de un maltrato físico,
negligencia, maltrato psicológico o un abuso sexual. (NCCAN, 1988).
Esta definición está en concordancia con la existente en el manual
de psiquiatría DSM-IV.
El maltrato físico
Este tipo de maltrato abarca una serie de actos perpetrados utilizando
la fuerza física de modo inapropiado y excesivo. Es decir, es aquel
conjunto de acciones no accidentales ocasionados por adultos (padres,
tutores, maestros, etc.), que originan en el niño un daño físico
o enfermedad manifiesta. Aquí se incluyen golpes, arañazos, fracturas,
pinchazos, quemaduras, mordeduras, sacudidas violentas, etc
La negligencia o abandono
La negligencia es una falta de responsabilidad parental que ocasiona
una omisión ante aquellas necesidades para su supervivencia y que
no son satisfechas temporal o permanentemente por los padres, cuidadores
o tutores. Comprende una vigilancia deficiente, descuido, privación
de alimentos, incumplimiento de tratamiento médico, impedimento
a la educación, etc.
El maltrato emocional
Es aquel conjunto de manifestaciones crónicas, persistentes y muy
destructivas que amenazan el normal desarrollo psicológico
del niño. Estas conductas comprenden insultos, desprecios, rechazos,
indiferencia, confinamientos, amenazas, en fin, toda clase de hostilidad
verbal hacia el niño. Este tipo de maltrato, ocasiona que en los
primeros años del niño, éste no pueda desarrollar adecuadamente
el apego, y en los años posteriores se sienta excluido del ambiente
familiar y social, afectando su autoestima y sus habilidades sociales.
El abuso sexual
Es uno de los tipos de maltrato que implica mayores dificultades
a la hora de estudiar. Consiste en aquellas relaciones sexuales,
que mantiene un niño o una niña (menor de 18 años) con un adulto
o con un niño de más edad, para las que no está preparado
evolutivamente y en las cuales se establece una relación de sometimiento,
poder y autoridad sobre la víctima.