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Testimonios de formación

Mi experiencia en las II Jornadas de Psicoterapias Humanistas

En mi ejercicio profesional he querido construir un espacio para apoyar la crianza. En un principio debo confesar estaba pensado como un espacio para apoyar la crianza con apego, la crianza natural y con amor.

Ana María Constain. Directora Niños y Crianza y Co-Fundadora de Centro Gestalt de la Sabana Psicoterapeuta. Acompañamiento en la Crianza. Docente en la Formación en Terapia Gestalt del CGS. Doula (Acompañante en el embarazo, parto y postparto) del Centro Nagual, España. Master en Psicoterapia Humanista Integrativa para Niños y Adolescentes en el Instituto Galene, España. Proceso SAT con el Dr. Claudio Naranjo. Psicoterapia Integrativa en la Escuela Claudio Naranjo, Colombia. Formación en Gestalt Infantil en la Universidad de Monterrey. Psicóloga de la Universidad de Monterrey, México.

Crianza y Gestalt: Criar con conciencia, presencia y responsabilidad.

Soy psicóloga infantil y formada como Doula, (acompañante en embarazo, parto y postparto)

Tengo muchísima información acerca de la crianza y los niños, he trabajado con ellos como profesora, niñera, psicóloga educativa y clínica.

He leído infinitos libros, blogs, artículos – visto videos, oído consejos.

Y aún así nació Eloísa y todo esto de poco sirvió. Porque a ser madre o padre no se aprende: SE ES.

Se es con todo lo que somos. Lo que nos gusta y lo que no. Y una vez con el bebé en brazos es imposible escaparse a esta realidad por más preparación, información o recursos tengamos.

Eloísa me trajo este gran regalo: desapegarme de cualquier ideal de crianza, por mejores que fueran mis intenciones… y entregarme a la tarea con todo mi ser.

En mi ejercicio profesional he querido construir un espacio para apoyar la crianza. En un principio debo confesar estaba pensado como un espacio para apoyar la crianza con apego, la crianza natural y con amor.

Pero luego me di cuenta de que me estaba apegando a las formas y que desde mi idealismo estaba juzgando a un montón de madres y padres, porque al final ¿quién no cría con amor?

Sí, vemos día a día ejemplos que pueden contradecir esto. Sin embargo no creo que sea ausencia de amor. Más bien un montón de otras cosas que interfieren con ese amor que todos tenemos para nuestros hijos.

Porque ese ser madre o ser padre pasa primero por ser humano. Y por más pautas y métodos que sigamos, no podemos ocultar de lo que estamos hechos…

Ser mejores padres y madres es ser mejores personas.

En lugar de buscar tanto afuera, mirar hacia adentro día a día.

No tengo ninguna duda de que toda la información nos sirve, nos apoya, nos guía, pero de eso ya hay mucho. Basta entrar a las librerías o navegar unos minutos por Internet.

Al ser madre, no he tenido más remedio que encontrarme con mi sombra de frente, como bien lo dice Laura Gutman en su libro: “La maternidad y el encuentro con la propia sombra”. Estos ya 21 meses han sido el encuentro más verdadero y más profundo conmigo misma. De bajarme de la cabeza y de todos mis ideales de madre perfecta, para ser más mujer. Más real.

De enfrentar mis fantasmas, trascender mi ego y darme cuenta que ya no se trata más de mí. Ahora somos dos. Para siempre dos. Y tres… porque somos familia, ya no individuos.

Paralelamente a Eloísa se fue gestando y nació también el Centro Gestalt de la Sabana. Aquí Niños y Crianza también tuvo vida y entonces lo pude comprender.

Lo que he estado haciendo y lo que quiero compartir es cómo criar gestálticamente.

La Gestalt nos invita a la conciencia, presencia y responsabilidad. A ser más auténticos, a estar en contacto con nosotros y los demás. A ver nuestras emociones, reconocerlas, darles un lugar y ser responsables por nuestras acciones.

Tener consciencia es dejar de actuar automáticamente o porque así “debe ser”. Desde un grito que nace de una frustración hasta prohibir la televisión porque es “mala”… Al ser conscientes nos damos cuenta, o al menos trabajamos en pro de darnos cuenta cada vez más. Nos damos cuenta de cómo está nuestro cuerpo, nuestros pensamientos, nuestra alma, nuestras emociones.

Estar presentes, es poder estar más en el aquí y ahora. Transitar cada día con lo que viene, liberándonos de angustias por lo que aún no ha pasado, y de culpas porque lo que hicimos o dejamos de hacer. Es también, cuando estamos, estar con todo nuestro ser, no sólo estar ahí, mientras pensamos en otras cosas y nos ocupamos de tantas otras creyendo que somos padres presentes porque compartimos mucho tiempo con nuestros hijos.

Ser responsables, es hacernos cargo de nosotros mismos y de lo que hacemos, sentimos y pensamos, dejando de poner la responsabilidad siempre en el afuera y en los demás. Hacernos cargo de las consecuencias, sin escondernos en la culpa y el arrepentimiento. En el victimismo. Tener el valor de hablar en primera persona. De vernos antes de señalar con el dedo. Y nuestros hijos son un enorme espejo que no dejan de reflejarnos todo lo que no podemos o queremos ver.

Este naciente espacio de Niños y Crianza es entonces este lugar para acompañarnos los padres a criar gestálticamente.

A vernos y reconocernos como seres humanos.

Acompañarnos a ser mejores personas, a entrar a esos lugares temidos, a tener la valentía de hablar de nosotros mismos, a expresar nuestras emociones para darles un lugar, en vez de que salgan con una fuerza desmedida y que nuestros hijos y parejas paguen las consecuencias.

Es un espacio para explorar nuestra paternidad, elegir con conciencia quienes queremos ser como padres sin copiar estilos de crianza ajenos que nada tengan que ver con quienes somos o con el contexto histórico y social en el que vivimos.

Es un lugar para vincularnos con nuestros hijos.

Para acompañarlos en su camino más libremente, sin tantas expectativas, juicios y etiquetas.

Y también un lugar para aceptarnos en nuestras dificultades, carencias, en nuestra sombra, sabiendo que nuestros hijos tienen su propio camino y no son una extensión de nosotros.

Nuestra labor, cómo yo lo veo, es darles un ambiente nutricio para que crezcan y sean lo mejor que puedan ser, honrando sus propios destinos.

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