José Zurita y Macarena Chías

José Zurita y Macarena Chías

marzo 27, 2020 ·
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Duelo de los seres queridos en aislamiento

Hasta ahora cuando una persona querida muere, nos hemos enfrentado siguiendo unos pasos necesarios para poder realizar el duelo lo más adecuadamente posible. Tradicionalmente en todas las culturas existen rituales mortuorios que facilitan este proceso tan necesario para los que se quedan. Uno de los elementos más importantes es estar cerca de ellos en los últimos momentos para poder despedirnos, es lo que hasta ahora todos hemos vivido como natural.

En estos momentos de Pandemia, la realidad del Coronavirus nos está haciendo a todos vivir situaciones muy distintas a las que hemos tenido en nuestra vida hasta ahora. Y una realidad que se está dando es que separan a las personas que tienen el virus de sus seres queridos en los casos en los que necesitan hospitalización, algunos de ellos se recuperan, y otros fallecen al no poder sus cuerpos gestionar la enfermedad.

Se quedan solos y aislados. Sin el acompañamiento necesario en el proceso de su enfermedad. Tan importante para el estado psicomocional. Tan trascendental para el sistema inmune del enfermo.

Y fallecen solos en la UCI, sin que sus familiares puedan acercarse a despedirse, sin un abrazo o un apretón de manos, sin ver a nadie que los quiera cerca de ellos. Qué triste, qué duro, qué soledad, …

Para los familiares también es una situación dura, difícil y que les hace sentir impotencia pues aunque quieran estar cerca de sus familiares, no les dejan acercarse para poder despedirse, eso genera mucha rabia.

Es un proceso de duelo muy distinto al que estábamos acostumbrados, un proceso sin recursos para gestionar las emociones de la pérdida.

Duelo por Coronavirus

Para elaborar adecuadamente el duelo, habrá que resolver las 9 fases del duelo según describimos en nuestro libro “El duelo terapéutico”

La negación en estos momentos se acepta con mayor celeridad por el clima de realidad. El impacto llega rápidamente en el momento en el que desde el hospital envían al paciente al tanatorio, y la familia un frio mensaje diciendo que tiene que acudir allí para tomar las siguientes diligencias necesarias.

Protesta. La rabia ante la muerte, la rabia de no poder despedirte en persona, la rabia de “por qué le ha tenido que ocurrir a mi familiar”, la rabia hacia el coronavirus, la rabia ante el cambio que va a suponer la vida sin esa persona, son algunas de las causas que pueden hacer a las personas contactar con esta emoción, como consecuencia de la pérdida que se está viviendo.

En circunstancias normales descargaríamos la rabia tras la muerte haciendo deporte, saliendo a correr, protestando junto a nuestros amigos y familiares. Eso ahora no es posible y aumenta la frustración.

Esa emoción es natural, todos sentimos rabia ante una pérdida y mucho más si es de un ser querido. Necesitaremos poder descargarla de una manera que sea buena y no tragárnosla intentando aparentar que no pasa nada. Será bueno compartirla, verbalizarla, con alguien que lo comprenda, que no juzgue lo que expresamos como algo malo o antinatural y como no podemos hacerlo en contacto, tendremos que recurrir a la tecnología (móvil, Skype, etc.) para expresarlo con nuestra gente.

En estas circunstancias puede ser muy útil escribir sobre la rabia que se siente y en el acto de la escritura, expresarla. Si además después garabateas todo lo escrito mientras te permites abrir tu garganta y que salga un sonido coherente con la emoción que estás sintiendo, funcionará mejor.

Tristeza. La tristeza es la emoción de la pérdida. Necesita ser llorada en compañía y a ser posible abrazados, y en este momento eso es imposible. Utilizar la videoconferencia o videollamada puede ayudar a que alguien en la distancia a través de una mirada, transmita el amor, la comprensión, el apoyo y la sensación de acompañamiento, sintiendo que no estamos solos pasando este momento tan duro y difícil.

Miedo. El miedo en el duelo siempre está presente. En esta crisis aparece el miedo a poder tener también la enfermedad, miedo a “qué va a pasar ahora sin esta persona tan importante”. ¿Cómo voy a afrontar la vida sin ella?

Para gestionar el miedo en el duelo necesitamos el contacto y el acompañamiento de nuestros seres queridos y ahora estamos solos. Además, somos conscientes de la soledad que ha tenido que vivir la persona que ha fallecido, lo que hace más dura la de los que sobreviven. En estos momentos el apoyo es imprescindible por lo que debemos buscar ese apoyo a través de la tecnología. Se puede recurrir al teléfono móvil que acerca a la persona que sufre con su círculo afectivo, mejor con videollamada.  

Racionalización. Necesitamos entender por qué se ha muerto, qué le pasó. En este caso es fácil comprender que la persona ha fallecido como consecuencia del Coronavirus, por lo que el paso por esta fase es rápido.

Aceptación emocional. Necesitamos decir Adiós para siempre. No pudimos despedirnos y tendremos que hacerlo en el entierro o incineración.  Otra vez solos, sin nadie cerca con el que poder compartir recuerdos de momentos vividos, sin compañía que comprenda nuestra soledad, el dolor, la tristeza, … es muy duro.

Para evitar volver a conectar con la impotencia, buscaremos ayudarnos de la tecnología. Aunque no sea lo más deseable, puede ser un recurso pues a través de ella compartiremos las emociones que vayan llegando y contar con un apoyo en la distancia, alguien que escucha, alguien que ha compartido vivencias.

Lo que sí que debemos hacer ya en casa es despedirnos de la persona que murió frente a una foto suya, diciéndole lo importante que fue para mí, lo que significó, lo que le quise,…. Permítete llorar en esa despedida y después date una ducha caliente que te reconforte.

Perdón. Para dejarle marchar necesitamos perdonar. Perdonarle por haberse ido, perdonar al sistema por su colapso, perdonarme por lo que no hice que me hubiera gustado hacer, perdonar….

Gratitud. Darle las gracias por todo el tiempo compartido, por las vivencias, por el amor, la compañía, el apoyo, la protección, las risas, los enfados, …

Nuevos apegos. Y aunque no es fácil, ni rápido, nos abrimos a nuevas relaciones que irán llegando con el tiempo y poco a poco aceptar esta nueva fase en nuestra vida.

16 respuestas

  1. Doctor sus palabras son en éste momento un bálsamo para el corazón de muchos seres en el mundo
    que han perdido un ser querido en medio del desconcierto y muchas veces de la desinformación.
    Estamos viviendo un momento histórico en todo el planeta, la tierra se viste de soldados vestidos de blanco decididos a salvar vidas pero el enemigo es invisible y nuestros médicos no tienen armas, su intervención es un acto heroico y desesperado ante una pandemia que rebasa sus conocimientos y sus fuerzas, el mismo temor que siente un empresario lo siente la mujer que vende verduras sobre la banqueta, tanto el uno como el otro saben que su vida esta en juego porque el dinero no salva, sencillamente la probabilidad es que mueran los mayores pero en realidad será el azar quien lo decida, porque ya ha muerto gente joven y algunos mayores siguen con vida.¿ Tendrá algún mensaje implícito este hecho?

    1. Muchas gracias Patricia por tu comentario. Son momentos extremadamente difíciles y todos estamos en riesgo. Todos tenemos que luchar juntos para salir de esta situación. Afortunadamente contamos con esos héroes de bata blanca que cuidan de nosotros.

  2. Muchas gracias Dr. Zurita por el artículo. Es muy difícil en estos tiempos comprender el dolor. Hay momento para la explicación, el entendimiento pero, estos para ser entendidos tiene que primar un buen equilibrio emocional. Hay que estar con un sentido positivo, optimista. Sabemos que en la mayoría de las veces el sentimiento goza de la preeminencia ante del entendimiento. Por lo tanto estas personas que están sufriendo lo menos que se le puede hacer es explicarle. Aquí hace falta más que nunca la empatía. Cosa que en mi país, en donde vivo, brilla por su ausencia.
    ¿Qué pasa en esas personas completamente solas que no tienen a nadie en donde apoyarse?
    Agradezco su interesante información.
    Un saludo cordial.
    Gustavo M. Farias

    1. Muchas gracias Gustavo por tu comentario.

      Efectivamente necesitamos incorporar un sentido positivo y optimismo aunque la realidad sea tan dura y cruel como está siendo.

      Para las personas que están solas desde aquí les mandamos amor, comprensión y energía para salir de esta situación. Desde ciertos hospitales de Madrid se ha establecido un movimiento para escribir cartas para las personas ingresadas que están solas aisladas para que puedan sentirse acompañadas.

      1. Gracias Dr. Zurita por responder.
        Que buena actitud de esa iniciativa de las cartas. Felicito a esos gestos, a la entrega por el otro. Ya que la palabra aparte de ser buen medio para la terapia, cuando es sana en medio de empatía, que bien que hace al alma. Quien percibe el Logos, percibe la existencia.
        Agradezco su desinteresada información.

        Un saludo cordial.
        Gustavo M. Farias

  3. La muerte,forma parte de la vida y sinembargo nunca nos parece que es el momento adecuado cuando llega.
    Creo que dejar marchar con amor a nuestros seres queridos y cuidar de todos los que aun no nos vamos es bueno y curativo para todos.
    Desde que nacemos hasta que nos vamos, vivimos en una continua transformación y a lo que llamamos muerte,es solo una transformación más.
    En nuestras meditaciones, en nuestras oraciones o simplemente en nuestro escucha interna,podemos hacer llegar calor y energía a quienes la vida les ha obligado a verse solos físicamente en sus últimos días.
    Siempre podemos ir más allá de nuestro ser corpóreo para acercarnos a quien nos necesita.
    Ser humano es mucho más de lo que simplemente parecemos…desarrollemos nuestra gran capacidad de comprensión amor, generosidad y entrega.

  4. Esta es una situación sui generis excepcional, donde el duelo por la pérdida de seres queridos y cercanos no se puede dar de la forma acostumbrada, la pérdida humana por miles en el entorno, ha generando una situación de miedo, angustia y desesperación, y en consecuencia histeria colectiva, desencadenando depresión . La gestión de este proceso se salió de lo conocido y previsible, no hay ese contacto humano amoroso para decir adiós a sus deudos, el Coronavirus lo rompió, es un desastre nacional y mundial donde hay muchas personas que necesitan que alguien los acompañe para poder realizar el duelo correspondiente que conocemos y lo plantean Pepe y Maca ( 9 fases del duelo), sería conveniente en estas circunstancias abrir un canal virtual, un puente para acompañar con voluntarios a estas personas que lo necesitan. Gracias Pepe y maca por el articulo de los dos duelos mencionados.

    Recibid un gran abrazo con todo mi amor, afecto y cariño para todos los que lo necesiten en estos momentos difíciles que nos ha tocado vivir.

    Rolando Barrenechea

  5. Como clasificaria, el dolor que se siente cuando alguien muere despues de un largo periodo de padecer, de ver como la persona a quien quieres, ves que se acaba padeciendo i, cuando fallece, sientes una liberacion. La akegria de que ya no padecera mas?

    1. El dolor que sentimos cuando alguien sufre puede ser tremendo. Dolor, rabia de impotencia por no poder hacer nada, miedo a qué vendrá después, ….
      Cuando fallece y se termina el sufrimiento (de los dos) es frecuente y sana una gran liberación. Efectivamente ya dejó/dejamos de sufrir, ya no necesitamos hacer nada pues se acabó, sabemos cómo es el después. La liberación se alternará con tristeza por la pérdida. Será necesario terminar el duelo, pasar por todas sus fases y decir ADIOS definitivamente, para siempre.

  6. El problema no es sólo perder a alguien por coronavirus en éstos tiempos, el problema es simplemente perder a alguien ahora. No puedes despedirte en condiciones y el duelo no se elabora bien. Yo soy trabajadora social, enfermera y médico. He cuidado a mi madre hasta el final en casa y yo misma me encargué de su sedación. Murió por un glioblastoma, enfermedad especialmente cruel. Ella ha muerto con 67 años y mi padre murió con 61 años hace 8 años. Tengo una bebé de 7 meses y no sé qué me pasa ni si eso tiene algo que ver, pero no siento real la muerte de mi madre, hace ya 19 días y sigo sintiendo que no ha ocurrido, no lloro ni siento nada. Supongo que es una negación y no sé cuándo se considera patológica ni lo que tengo que hacer. Muchas gracias.

    1. Permítete un tiempo. Necesitamos tiempo para digerir ciertas experiencias. De cualquier manera, estoy convencido de que habrás ido haciendo el duelo día a día mientras acompañabas a tu madre. Nuestra experiencia como médicos, también nos ayuda a reducir la expresión emocional por estar continuamente cerca del dolor y el sufrimiento de las personas.
      Deja que pasen 4 ó 6 meses y después haz un ritual de duelo de la relación con tu madre. Así podrás cerrar mejor esta relación y establecer unos nuevos apegos para otra/s relacionada/es que tu elijas.
      Muchas suerte

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