Macarena Chías

Macarena Chías

enero 14, 2019 ·
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Como hacer un encuadre terapéutico

La importancia del encuadre para conseguir buenos resultados en la terapia.

En el día a día de la consulta nos podemos encontrar con dificultades para avanzar en la terapia porque se activan los mecanismos psicológicos defensivos del paciente o del terapeuta. Éstos mecanismos están diseñados para mantenernos a salvo de peligros y por lo tanto, inicialmente su función es protectora. El problema surge porque la gran mayoría se desarrollan en la primera infancia y esto hace que estén hechos con los ojos del niño o la niña que fuimos, y no del adulto que somos en la actualidad. A nivel interno siguen acompañándonos aunque hayan pasado muchos años.

En definitiva, activamos los mecanismos de defensa para protegernos pero, en realidad lo que lo que estamos haciendo es limitarnos e impidiendo que podamos vivir plenamente.

Desde el modelo de psicoterapia que trabajamos en el Instituto Galene, la Psicoterapia Humanista Integrativa, respetamos los mecanismos de defensa y nuestro propósito no va a ser ir en contra de ellos sino poner los elementos necesarios para permitir a nuestro paciente dejar de necesitarlos. Esto se consigue con una relación terapéutica potente con la que la persona pueda ir atreviéndose a mostrarse de una forma cada vez más auténtica.

Para nosotros, la terapia y su eficacia va a ir íntimamente ligadas a la profundidad y confianza que establezcamos en la consulta, que a su vez posibilitarán el proceso de curación emocional arcaico.

Qué es el encuadre de la terapia

El primer día de la terapia debemos explicar a nuestro paciente, cuál es nuestra forma de trabajar y los diferentes elementos que estructurarán la relación terapéutica para que puedan producirse los cambios internos que viene buscando.

Lo que sostiene al paciente es el terapeuta a través de la relación terapéutica, y ésta a su vez estará apoyada, por los diferentes elementos que conforman el encuadre psicoterapéutico.

Como decimos, el encuadre aporta la estructura o el marco de referencia que necesita la relación para que el paciente sane lo que necesite. Cuando en el transcurso de la terapia surjan dificultades, el encuadre nos va a permitir mantenernos orientados.

Características del encuadre terapéutico Humanista Integrativo

Normas de obligado cumplimiento en el modelo Humanista Integrativo

Al inicio de la terapia exponemos al paciente las 4 reglas de obligado cumplimiento con las que trabajamos desde la Psicoterapia Humanista Integrativa. Esta pata del encuadre, a diferencia de las demás, no permite ningún tipo de flexibilización en su cumplimiento porque de lo contrario estaríamos poniendo en riesgo al paciente, su proceso terapéutico e incluso al profesional.

La primera norma es la NO VIOLENCIA, que significa que el paciente no va a hacer daño a nadie, ni a sí mismo, ni romperá nada que no haya sido creado para ese fin. Para nosotros este punto diferencia una expresión emocional sana de una conducta violenta.

La segunda es la NO SEXUALIZACIÓN, es decir, que no va a haber ningún tipo de contacto sexual con cualquier persona que conozca en el Instituto Galene. Esta norma permite poder relacionarnos desde la intimidad como lo hacemos con familiares cercanos, algo que para nuestra forma de entender la terapia permite la profundidad terapéutica que alcanzamos.

La tercera es la CONFIDENCIALIDAD. Nada de lo que nos cuente nuestro paciente podremos contarlo fuera de sesión. Únicamente existen dos excepciones:

  • Aquello que nos obligue la ley como, por ejemplo delitos graves.
  • En la Supervisión que todos los profesionales de la relación de ayuda como psicoterapeutas, counsellors, psicólogos clínicos y terapeutas en general debemos realizar. La Supervisión resulta indispensable si queremos que el proceso de nuestros pacientes no se vea bloqueado o perjudicado por nuestras propias heridas. Al compartir los casos con una tercera persona, ajena al proceso, y con mayor recorrido, podamos identificar conflictos inconscientes que estén dificultando el avance del proceso de nuestro paciente.

Normalmente hablamos de doble confidencialidad porque los terapeutas, en algunas ocasiones podemos realizar intervenciones contando vivencias de nuestra propia historia, y pedimos que esa parte tampoco salga de la sesión.

Y por último, la cuarta norma es la de ACABAR LA SESIÓN Y LA TERAPIA. Como el resto de las normas, tiene una función protectora ya que permite al paciente sentirse contenido pase lo que pase. Cuando el paciente, como dueño de su terapia que es, decide cerrarla y acabar así su proceso, hacemos 2 sesiones desde que lo comunica con el fin de cerrar todos los temas abiertos para que no se sienta en vacío al dejar de contar con el sostén terapéutico.

Duración de la sesión

Como norma, nuestras sesiones tienen una duración de 50 minutos si bien es cierto que podremos alargarla 5 minutos si la situación lo requiere. Algo menos habitual es la realización de sesiones dobles de 100 minutos… En cualquiera de los dos casos, lo importante es que ambas partes sepan en todo momento a qué atenerse, ya que aporta contención, en este caso temporal, al proceso de terapia.

Precio de la terapia

El pago de dinero por la terapia convierte a la relación terapéutica en una relación profesional, algo esencial si queremos que se dé un proceso sano. Con algunas personas es especialmente importante debido a que, al tratarse de una relación en la que se comparte intimidad, pueden llegar a confundir a su terapeuta con un amigo, y empezar a cuestionar el precio o directamente el pago de la terapia.

Lugar donde se realiza la terapia

Es importante encuadrar el espacio en el que se atenderá al paciente. Los encuentros entre terapeuta y paciente se van a dar dentro del centro de terapia, en nuestro caso en cualquiera de las salas del Instituto. Al igual que el dinero, encuadra la relación terapéutica en una relación profesional.

Frecuencia de las sesiones

Nuestras sesiones son semanales, lo que permite que se dé un proceso de avance constante y que dicho proceso no se detenga en ningún momento. Eventualmente puede haber alguna semana que por imposibilidad de alguna de las dos partes no se tenga sesión y en la mayoría de las ocasiones no ocurre nada porque el vínculo fuerte no permite que las defensas produzcan el alejamiento del paciente. De hecho, uno de los problemas que pueden existir es que, si ésto sucede con frecuencia, el vínculo terapéutico se debilite y el paciente acabe cerrando su proceso de forma prematura.

Horario de atención

No existe un horario mejor que otro porque cada situación vital es diferente. Pero sí creo que es importante tener claro lo que para cada profesional está bien y respetarlo. Hay muchos compañeros terapeutas que atienden a sus pacientes en horas a las que les gustaría no estar trabajando y bajo mi punto de vista, hacerlo así es un error porque es probable que inconscientemente estemos generando deuda emocional.

Contrato terapéutico

Para que las dos partes implicadas en el proceso de terapia, paciente y terapeuta, tengan claro lo que pueden esperar, tanto del otro como del proceso en sí, puede ser bueno dejar el encuadre reflejado en un contrato de terapia. Al estar por escrito existe menor probabilidad de malos entendidos, lo que nos evitará situaciones conflictivas a lo largo del proceso.

Nosotros, al menos, así lo hacemos.

Como ya hemos dicho, excepto las normas de obligado cumplimiento, que como su nombre indica es obligatorio que el paciente acepte para poder iniciar un proceso de terapia, las demás patas del encuadre deben ser sólidas y estables aunque contamos con poder flexibilizarlas en caso que sea necesario.

Eso sí, ante cualquier cambio en el encuadre, ya sea por petición del paciente o del terapeuta, deberemos tener claro por qué y para qué lo hacemos, y ante la más mínima duda, es mejor mantener el encuadre original para evitar caer en juegos psicológicos. Inicialmente es mejor dar por hecho que un cambio de encuadre a mitad de una terapia es una mala idea…

Encuadre y reencuadre

A lo largo de la terapia de un paciente, puede suceder que tengamos la sensación o directamente la comprobación de que está poniendo a prueba el encuadre inicial. Como terapeutas, es posible que sintamos miedo por la pérdida de parte de la estructura que protege el proceso de terapia. Sería un miedo totalmente lógico.

Cuando suceda esta situación, habrá que reencuadrar al paciente, es decir, volver a encuadrar de forma explícita la parte del contrato que sintamos que se esté saltando.

Para hacerlo deberemos apoyarnos en el vínculo existente, procurando que la vivencia de nuestro paciente sea protectora.

Como es fácil que sintamos miedo, también es fácil que tengamos la tentación de esperar a reencuadrar más adelante, lo que supone un error terapéutico claro. De hecho, ir procrastinando el reencuadre es lo que puede poner en riesgo la terapia, ya sea porque el paciente no avance o porque directamente decida concluirla al sentir la desprotección.

Como es fácil de entender, es un proceso que se dará en la parte inconsciente de ambos participantes, y es por ello, que como profesionales resulta imprescindible supervisar a nuestros pacientes.

Encuadre de un grupo terapéutico

Cuando hablamos de terapia grupal, hay algunas diferencias respecto a la individual que, aunque pueden resultar obvias, es importante tenerlas en cuenta al encuadrar tanto a cada paciente como al grupo en sí.

Por ejemplo, las Normas de obligado cumplimiento de las que hemos hablado anteriormente, resultan imprescindibles para las interacciones de cada participante del grupo. Si son importantes en terapia individual, cuando incluimos a más personas, precisamos de ellas para que se produzca el ambiente protector que necesitamos para trabajar a un nivel profundo.

El mantenimiento de la confidencialidad de TODO lo que sale en el espacio grupal permitirá que los participantes no tengan que estar pendientes sobre lo que cuentan o no. Cuando los integrantes del grupo dejan de protegerse del juicio ajeno, el avance de sus procesos personales es enorme.

Lo mismo ocurre respecto al contacto físico y la Norma de no sexualización. En el momento que está claro para todos, los vínculos entre los compañeros de grupo se hacen fuertes y profundos, lo que permite que puedan apoyarse y sentirse protegidos.

34 comentarios

    1. Muy buena tu información!
      Siempre que he ido a terapia, nnca me han hecho firmar nada.
      ppdrías compartirme por mail tu contrato terapéutico?
      Soy estudiante de Psicología

  1. Gracias Macarena
    Muy buena tu información!
    Siempre que he ido a terapia, nnca me han hecho firmar nada.
    ppdrías compartirme por mail tu contrato terapéutico?
    Soy estudiante de Psicología

    1. Muchas gracias Arpita me alegra que te haya gustado. Para saber más puedes realizar el taller “Cómo hacer terapia desde el amor”. Durante un tiempo limitado va a estar de acceso gratuito en nuestra web https://galene.es , en el apartado de formación
      Un saludo

  2. Buenas noches. Soy Psicólogo social, docente en la asignatura “Psicología de grupo”, con bibliografía de José de Jesús González Núñez “Psicoterapia de grupo” y, de Pilar González con el libro “Psicología de los grupos” teoría y aplicación. Por favor me podría facilitar información de la Psicoterapia Humanista Integrativa”. Gracias.

  3. Muchas gracias Ubencel por tu pregunta.
    Para saber más puedes realizar el taller “Cómo hacer terapia desde el amor”. Durante un tiempo limitado va a estar de acceso gratuito en nuestra web https://www.galene.es , en el apartado de formación
    Un cordial saludo

  4. Que gran aporte, me ha servido mucho. Gracias.
    ¿Podría por favor facilitarme un modelo de encuadre terapéutico y el contrato terapéutico?

    Soy estudiante de Psicología.

    1. Gracias por tu comentario, te animo a leer el resto de los artículos que publicamos pues probablemente encuentres otros temas de tu interés. Un cordial saludo

  5. buen día, muy importante el tema, soy estudiante de psicología, si podría proporcionar un modelo de la entrevista psicológica con encuadre, gracias de antemano

    1. Me alegro que te haya gustado, compartimos el modelo con nuestros estudiantes del master en psicoterapia humanista integrativa.

  6. Que gran aporte , me ha servido mucho . Gracias ¿ podría hacer el favor de facilitarme un modelo de encuadre terapéutico y el contrato terapéutico? Muchas gracias …

  7. ¿Hola, el encuadre se puede hacer en la segunda sesión, o es primordial que sea en la primera sesión?
    ¿Es correcto definir a primera y segunda sesión como coloquios?

    1. Buenos días,
      Si, el encuadre se puede hacer en la segunda sesión ya que en algunas ocasiones los pacientes llegan tan desbordados emocionalmente la primera sesión, que tenemos que dedicar esa primera sesión a contener y acompañar y en esos caso realizamos el encuadre en la segunda sesión.
      Yo no definiría la primera y segunda sesión como coloquios, creo que las personas que acuden a terapia necesitan sentir que ya les estamos acompañando terapéuticamente desde el primer momento. Y nosotros como profesionales así lo hacemos

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