Guillermo Zurita

Guillermo Zurita

noviembre 2, 2019 ·
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Cómo controlar la ira

Para saber cómo controlar la ira, lo primero es que revises qué representa para ti la ira.

La ira (o rabia) es una emoción que para mucha gente no es bueno sacar, así que lo que hacen, en muchas ocasiones, es bloquearla.

Existe cierto tabú social a la expresión de la ira que hace que desde pequeñitos nos enseñen a que enfadarse no es bueno. También nos dicen que la expresión del enfado hay que bloquearla, es decir, que si lo sientes, es mejor que no lo expreses libremente.

Qué es la ira

Todos sabemos qué es la ira porque en algún momento de nuestras vidas la hemos sentido. Es una emoción básica que, como el resto de emociones, tiene una función concreta y nos sirve para saber lo que está pasando fuera. Así como la tristeza nos permite sentir las pérdidas, el miedo lógico protegernos de los peligros, el amor establecer vínculos entre personas, la ira nos permite saber si nos están agrediendo.

Cuando hablamos de agresión nos estamos refiriendo a situaciones en las que sentimos que el otro no nos respeta.

Un insulto sería una agresión. Un golpe en el coche o un rayón sería otra. Pero también lo puede ser una llamada a altas horas de la mañana, un desprecio en el trabajo, que alguien nos intenté robar o timar, o que alguien se intente aprovechar de nosotros.

En este sentido, resulta de gran utilidad saber qué es la ira para nosotros y tenerla permitida para poder detectarla, ya que sino no podremos darnos cuentas de que nos están agrediendo.

A nivel teórico la rabia funciona así. Pero a nivel práctico nos damos cuenta de que, en muchas ocasiones nos enfadamos sin que haya una agresión. O no nos enfadamos cuando sí la hay.

Cuando nos pasa alguna de las dos opciones, sabemos que procede de la infancia, siendo el resultado de la mejor adaptación que hemos encontrado de esta emoción.

Cómo sacar la rabia que llevas dentro

En el caso de que nos enfademos sin que realmente haya una agresión, normalmente es porque la situación que estemos viviendo nos impacta directamente en una herida emocional previa. Entonces sacamos la rabia que llevamos dentro acumulada y saltamos de una forma que no es proporcional a lo que está sucediendo en este momento.

Si la reacción no es proporcional al estímulo. No es el estímulo. Es la herida la que reacciona.

Y por otro lado está la situación de que no sintamos rabia cuando sí nos agreden, o que necesitemos una agresión muy fuerte para empezar a sentirla. La explicación de por qué sucede ésto podremos igualmente encontrarla en la infancia. En muchas ocasiones será porque nos han «prohibido» la emoción. Normalmente las familias lo hacen de forma tanto verbal como no verbal con frases del tipo…

– No te enfades que te pones muy feo

– No es para tanto

Lo que nos están diciendo es que enfadarse es malo. Y cuando somos niños y mamá o papá nos dicen que es malo, lo que está en riesgo, es que nos sigan queriendo, por lo tanto, estableceremos una estrategia para gestionar esta emoción de otra manera. Y es así como se crean las falsas emociones.

¿Y por qué sucede esto? ¿Qué tiene la rabia de malo?  En muchas ocasiones lo que sucede es que asociamos la expresión de la rabia a violencia, y esto no tiene porqué ser así.

Si nos vamos a nuestro origen animal, la expresión de la rabia sí que es fácil que la manejemos desde violencia. Pero, teniendo en cuenta que vivimos en sociedad de una forma civilizada, podemos encontrarnos con dificultades para gestionar la rabia porque, ni está bien que ejerzamos la violencia, ni tampoco será bueno que hagamos como que no existe emoción.

Por esto es muy importante que aprendamos a gestionar la de una forma sana. En caso contrario iremos acumulando y, en algunos casos, terminará por salir en forma de ataques de ira o desarrollando un trastorno explosivo intermitente (de lo que hablo más adelante).

Como manejar la ira

Para manejar la ira de forma sana, lo primero que debemos tener en cuenta es que descarga de la rabia no es más que la expresión de la emoción.

En el Instituto Galene, al inicio de todo proceso de terapia, establecemos un encuadre (puedes leer un artículo del encuadre terapéutico en nuestro blog), que nos permite poder empezar a gestionar emociones de una forma sana.

Toda expresión o descarga emocional sana debe cumplir una misma pauta:

No hacer daño a nadie, ni a nosotros mismos y no romper nada (que no esté hecho para ese fin).

De esta forma nos aseguramos de que la expresión de la emoción no va a tener consecuencias negativas para nosotros en un futuro.

Y este es el punto clave que diferencia manejo de la ira de forma sana con la violencia. Tanto si hacemos daño a otra persona o animal, como si nos autoagredimos, como si rompemos o estropeamos algo, es muy probable que exista una consecuencia negativa para nosotros. En los casos graves será mediante la justicia y, en los casos más leves, porque podamos sentirnos culpables por la acción realizada.

Hay diferentes formas para descargar rabia que nos pueden parecer raras, absurdas o incluso ridículas, pero que al cumplir lo dicho anteriormente son totalmente válidas y permiten al individuo liberarse de la emoción.

Algunos ejemplos para descargar rabia son…

Los deportes que más me gustan para liberar rabia son los de golpeo a una pelota:

frontón, squash, pádel, golf…

Son deportes en los que poder golpear, gritar y movernos sin que exista la repercusión negativa que comentaba anteriormente.

También podemos descargar rabia a través del trabajo simbólico como poniendo en la pelota el nombre de lo que nos hace sentir rabia, o dibujarlo y jugar a los dardos hasta que esté como un colador.

Estos son algunos ejemplos pero existen muchas más opciones, de hecho, hay tantas como la imaginación te permita.

Otro elemento importante para descargar la rabia es la voz… poder gritar sin que sea gritarle a nadie es de lo más liberador. Por eso, gritar al darle a la bola con la raqueta puede ser buenísimo para tu rabia.

No voy a entrar en explicaciones técnicas de porqué te digo lo siguiente, pero si quieres que realmente la expresión de cualquier emoción sea buena, busca siempre a alguien que te acompañe. Probablemente no me equivoque si, mientras leías, ya estabas fantaseando con hacerlo en solitario, para que nadie te vea… porque ¿Qué vergüenza verdad? Pues siento decirte que es mucho mejor compartirlo con alguien que sepas que te quiere y te respeta… y si ves que le resulta complicado acompañarte siempre le puedes recomendar la lectura de este artículo.

Yéndonos al otro lado, igual de importante es saber qué hacer cuando estamos con alguien mientras llora, lo es acompañar adecuadamente la expresión de ira. Así que, si ves a alguien expresar su rabia y te parece algo raro o ridículo, te invito a plantearte qué está pasando dentro de ti… ¿Qué emoción te está despertando?

Dando un paso más allá, te invito a plantearte… ¿Cómo sería asistir a una expresión emocional sana desde el absoluto respeto al otro, sin realizar ningún juicio?

Seguramente todas esas palabras que te venían a la cabeza dejen de estar porque, de lo que se trata, es de que podamos vivir lo más sanamente posible, algo que es difícil si vamos acumulando emociones por miedo a expresarlas.

¿Cómo controlar la ira?

Si nadie te enseñó a controlar la ira, es probable que en multitud de ocasiones la hayas gestionado de una forma poco adecuada. De hecho, una de las consecuencias que la falta de información y aprendizaje sobre las emociones provoca es la sensación de inadecuación… como si lo que estamos sintiendo no está bien, lo cual aumenta la presión sobre nuestro sistema emocional. Fácilmente podremos contactar con mucha autocrítica.

En lo que se refiere al manejo de las emociones, una gran parte, se aprende de forma inconsciente, por lo que, si sientes que no controlas tu ira, lo mejor que puedes hacer es ponerte en contacto de un profesional para poder incorporar una gestión sana.

Pero eso sí, algo que se hace con frecuencia y no es la solución, es intentar calmarte mediante el control mental.

Si el manejo de la ira lo haces a través de la violencia, busca ayuda ya, porque la situación, por mucho que intentes mantener el control mental de la emoción, no va a mejorar.

Puede que en alguna ocasión lo consigas, pero antes o después, llegará un estímulo que te llevará al desborde. De hecho, justo es el origen de los ataques de ira.

Como controlar los ataques de ira

Cuando llevamos gestionando la ira de una forma insana demasiado tiempo, podremos empezar a experimentar ataques de ira.

Si has llegado a éste punto, tu sistema emocional está pidiendo que hagas algo urgentemente. Podríamos verlo como una alarma para que atendamos algo que no está funcionando bien. Por lo tanto, hacer como si no pasara nada, no es una buena idea.

Para poder ir descargando la rabia en estos casos, es preciso que cuentes con la ayuda de un psicoterapeuta bien formado, de hecho, mi recomendación es que busques un psicoterapeuta humanista integrativo, ya que en la formación abordamos el trabajo emocional a nivel profundo.

Las técnicas que he comentado antes seguro que te ayudarán, pero si tu cuerpo te está diciendo que algo no funciona bien, a través de los ataques de rabia, es preciso un abordaje mucho más profundo. Y para hacerlo, es preciso contar con protección de un profesional formado. Sería como tener una herida que, si es superficial, podemos curarla nosotros mismos, pero pretender solucionar por nuestra cuenta una herida que precise cirugía es, como mínimo arriesgado ¿No crees?

2 respuestas

  1. Hola Guillermo,
    muy bueno tu artículo de verdad se me hizo de mucha utilidad. Me gustaría si podrías añadir o comentar sobre como reaccionar o manejar, o ayudar a una persona que esta pasando por un ataque de rabia. Y de esta forma como no empeorarlo. Agradecería mucho tu respuesta, un saludo.

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